No. 116- La tesis de la mente extendida


Durante más de dos milenios los pensadores se han preguntado acerca de cuál es la naturaleza de la mente, dando lugar a diversas teorías, enfoques, planteamientos y propuestas que intentan explicar el fenómeno de lo mental y sus implicaciones éticas, epistemológicas, científicas, metafísicas e incluso religiosas. Muchos “ismos” han querido dar cuenta de qué es la mente y cómo funciona, desde el psicologismo hasta el dualismo, pasando por el conductismo o el idealismo, lo cierto es que la mente, y más aún, la relación de la mente –o como se le denominaba en la tradición filosófica, el “alma”– con el cerebro es uno de los problemas más interesantes de las ciencias cognitivas.

Por lo general, la creencia comúnmente asumida, al menos en Occidente, es la de que la mente tiene algo que ver con el cerebro. Se dice que “uno está mal de la cabeza” cuando está loco, o que “le faltan dos tornillos” para hacer referencia a que su cerebro y, por ende, su mente no funciona bien. La idea de que la mente y el cerebro son una misma cosa se conoce como teoría de la identidad. Según esta teoría, los estados mentales –creencias, deseos– tienen un correlato material directo en procesos neurológicos –por ejemplo, la integración sensorial es un proceso neurológico en el que el sistema nervioso recibe información del exterior y la reorganiza ofreciendo una respuesta integral a cada sensación–.

 

La tesis de la mente extendida. artículo de diciembre de La Separata

 

Así las cosas, si “Juan tiene un estado mental p”, entonces “hay un proceso neurológico q que hace de soporte material de dicho estado mental p”. Obviando cuestiones filosóficas acerca de la dualidad mente y cerebro, lo cierto es que las ciencias cognitivas han logrado avances muy significativos en los últimos años. No obstante, persiste un prejuicio que, más que científico, es de carácter metafísico, a saber, el prejuicio de que “los límites de mi cuerpo son los límites de mi mente”. Bueno, no habría que culpar a la gente de a pie por albergar semejante prejuicio; al fin y al cabo, incluso los científicos dicen que ya venimos al mundo con conocimientos innatos que nos permiten distinguir nuestro yo de lo que no es nuestro yo, o sea, distinguir el cuerpo de la realidad.

Así y todo, existen argumentos muy interesantes que defienden justo lo contrario, a saber, que los estados mentales, nuestras creencias, no están únicamente en nuestra cabeza, sino que también “se extienden al mundo”. Es lo que en filosofía de la mente se conoce como tesis de la mente extendida. Según esta tesis, el criterio que permite distinguir entre un estado o proceso cognitivo de cualquier otro reside en la función que cumplen cada uno de ellos. Es decir, para distinguir entre un proceso p y un proceso q hay que observar su función: si p sirve para recordar y q sirve para emitir una proferencia lingüística, entonces son procesos cognitivos diferentes.

En consecuencia, y en sentido contrario, si dos procesos cognitivos cumplen una misma función, entonces son un mismo proceso cognitivo. Esto último es lo que se conoce como paridad funcional y permite defender una concepción de la mente como extendida. Para ello, los autores que defienden dicha tesis, Clark y Chalmers, recurren a un experimento mental.

En dicho experimento nos encontramos con dos sujetos, Otto e Inga, cada uno de los cuales quiere ir al Museo de Arte Moderno. El caso es que ninguno de los dos recuerda la calle. Tras pensarlo un rato, Inga recuerda que el Museo está en la calle 53; además, Inga cree que tiene ese recuerdo desde antes de esforzase en recordarlo. Es decir, la creencia “el Museo de Arte Moderno está en la calle 53” estaba disponible en su memoria.

Por otro lado, Otto tiene Alzheimer y, al igual que muchos enfermos de Alzheimer, se vale de su bloc de notas para guardar y consultar información. De este modo, después de consultarlo por escrito, consigue recordar que “el Museo de Arte Moderno está en la calle 53”, es decir, la misma creencia que Inga. Adicionalmente, Otto tenía la dirección anotada con anterioridad, por lo que podríamos afirmar que la creencia también estaba disponible para él. La única diferencia que, en lugar de usar su memoria biológica, emplea su bloc de notas para recordar esa creencia. En todo caso, funcionalmente hablando, el bloc desempeña, para Otto, el mismo rol que la memoria biológica para Inga.

 

La tesis de la mente extendida. artículo de diciembre de La Separata

 

En este sentido, habría una paridad funcional entre ambos procesos cognitivos. ¿Por qué otorgar un peso mayor a la memoria biológica frente al bloc de notas? Es aquí donde Clark y Chalmers entienden que los estados mentales se apoyan en vehículos que están fuera de la cabeza, por lo que la mente se extiende al mundo. Presuponer que un circuito craneal “está más en la mente” que un circuito extracraneal es simple y llanamente un prejuicio sin demostrar.

Precisamente por eso, ni somos ni podemos ser un cerebro en una probeta ni estar conectados a Matrix, porque la mente depende del mundo y el cerebro, como centro de imputación de los estados mentales, se ensambla con lo que se conoce como “sistemas acoplados”, esto es, elementos del mundo sin los cuales no podríamos llevar a cabo esa tarea cognitiva. Tal y como dicen Clark y Chalmers: “Si, al enfrentarnos a una tarea, hay una parte del mundo que funciona como un proceso que, si se hiciera en la cabeza no dudaríamos en reconocer como parte del proceso cognitivo, entonces esa parte del mundo es parte del proceso cognitivo”.

 

Para seguir leyendo: Peres Díaz, D. (2015) «La “mente extendida” en el debate en torno al internismo/externismo», Saga. Revista de Estudiantes de Filosofía, nº29 pp. 54-65. Disponible en la Red (Portal de Revistas de la UNAL): http://www.revistas.unal.edu.co/index.php/saga/article/view/57029/55826

 

Daniel Peres, autor de La tesis de la mente extendida. Artículo de diciembre de La Separata

Daniel Peres es Licenciado en Filosofía, Graduado en Derecho (finalizando estudios) y Máster en Cooperación al desarrollo, gestión pública y de las ONGDs por la Universidad de Granada con calificación Matrícula de Honor. Ha sido Becario de Colaboración e Iniciación a la Investigación en el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Granada. Profesor visitante en la Universidad Alas Peruanas y Universidad Nacional de Huancavelica (Perú). Colaborador en el proyecto de Investigación “La naturaleza humana y las pasiones: Razón, creencias y emociones en el conflicto de valores” (2012-2013), Ministerio de Ciencia e Innovación – Plan Nacional I+D+i (FFI2010-16650). Traductor en el Grupo de Investigación “Antropología y Filosofía” (SEJ126). Correo electrónico: peres@correo.urg.es

 

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