No. 111- Indicadores básicos en economía


Toda ciencia tiene un lenguaje determinado, un modo de expresarse que, en el fondo, no es sino una herramienta para conocer el mundo. En el caso de la economía, el uso de indicadores cuantitativos constituye una técnica que, en manos de los expertos, puede llegar a distorsionar el conocimiento e invalidar la crítica. Algunos de esos términos son la eficiencia, la productividad (nivel de producción menos factor empleado), la competitividad (cuota de mercado, control de los precios y costes laborales de contratación), el beneficio (inversión menos ganancias) y así con una larga lista que compone eso que llamamos “el lenguaje de la economía”. Pues bien, en todos ellos el valor de la maximización predomina, a veces de forma subrepticia; otras, de forma explícita, pero siendo siempre determinante. En ese sentido, no hay duda de que, a efectos prácticos, lenguaje y poder son dos caras de una misma moneda, toda vez que, de un modo inconsciente, ese lenguaje penetra en nuestra forma de entender “lo económico” y, en consecuencia, de poder decidir sobre esa misma realidad.

Frente a esta batería de palabras basadas en el valor de maximización –por otra parte, tan habituales en los manuales de economía– van alcanzando forma en nuestros días otros términos como la cooperación (inverso de la competencia), la pertinencia (cuando se toma una decisión hay que plantearse, ¿es pertinente esa decisión más allá de su eficiencia?) o la sostenibilidad (y sus tres patas: social, económica y medioambiental).

La pregunta clave en medio de todo esto es: ¿Por qué utilizar indicadores cuantitativos? Está claro que los indicadores aportan un conocimiento válido sobre la realidad, pero siempre de forma incompleta. En síntesis, un indicador es una medida estadística, referida a la cantidad o magnitud de un conjunto de parámetros  o atributos de algo (una sociedad, una economía, un grupo). Los indicadores permiten la comparación espacial y temporal, es decir, en solitario los indicadores no sirven para nada. Así, hay indicadores unidimensionales, como la renta, e indicadores multidimensionales, como el indicador de desarrollo humano. El indicador de desarrollo humano, por ejemplo, es una medida que sirve para mostrar el grado de desarrollo de una región determinada, empleando varios factores como la renta, la esperanza de vida o el nivel educativo, ponderándose, en su caso, por la desigualdad o la variable de género.

Ahora bien, es menester distinguir lo que mides de cómo lo mides. El qué mides tiene relación con categorías tales como: crecimiento económico, distribución de la renta y de la riqueza, desarrollo humano, pobreza, sostenibilidad, desarrollo local, etc. El problema de cómo medir algo se vincula a las dificultades metodológicas, cuyos pasos son esencialmente cuatro: (i) definir las dimensiones que se considerarán en el índice, asociadas al concepto que se aspira a medir; (ii) delimitación de qué indicadores formarán parte del índice para cada dimensión considerada; (iii) determinar la ponderación para cada indicador, una vez aceptada la inclusión en el índice; (iv) y elegir el tipo de unidad en que se expresará el indicador.

 

Indicadores básicos en economía- Artículo La Separata Noviembre 2016

 

Algunos indicadores muy famosos en economía son la inflación, la tasa de paro, la balanza de pagos y tipos de cambio, el déficit público y deuda, o el crecimiento económico. Así las cosas, la inflación se define como la subida continuada en el nivel general de precios; la “tensión al alza” de los precios es necesaria y buena, pues indica que hay demanda y que las empresas generan beneficios. Sobre esta base, se dice que existe estabilidad cuando no se producen variaciones importantes en el índice general de los precios (1%-2%). Ello no significa, sin embargo, que no existan variaciones en los precios, sino que estas son lo suficientemente pequeñas como para no provocar distorsiones en los procesos de toma de decisiones de los agentes. Por otro lado, si los precios suben mucho, entonces se pierde poder adquisitivo, pues nuestro dinero vale menos.

La tasa de inflación expresa el crecimiento del IPC de un año para otro. El IPC o índice de precios de consumo mide el coste total de los bienes y servicios comprados por un consumidor representativo.

Tasa de inflación= IPCt-IPCt-1    .100

IPCt-1

Por su parte, esta tasa de inflación debe ser modulada por la paridad del Poder Adquisitivo, la cual sirve para corregir el tipo de cambio, porque lo que puedo comprar con un euro en España no es lo mismo que lo que puedo comprar con un euro en la India.

Otro indicador es el desempleo, que es el porcentaje de personas que, estando en edad de trabajar (población activa), no encuentran empleo. Por lo general, se suele confundir en el lenguaje cotidiano el concepto de trabajo –esfuerzo humano orientado a la consecución de un objetivo– y el concepto de empleo –remuneración por realizar un determinado trabajo–.

Indicadores básicos en economía- Artículo La Separata Noviembre 2016

 

El crecimiento económico, variable económica por excelencia, se da cuando aumenta el Producto Interior Bruto (PIB), entendiendo por este el valor monetario de los bienes y servicios producidos en el interior de un país durante un período de tiempo. El incremento del PIB per cápita se utiliza como medidor de la calidad de vida, y es el resultado de dividir el PIB por el número de habitantes del país. El PIB se calcula por medio de tres vías, las cuales confluyen en cuanto a resultados: la vía de sumar el gasto (gasto público, privado, de hogares y exportaciones), la vía de la producción (sumar sectores de producción) y la vía de la renta (sumar las rentas del trabajo y las rentas del capital). Por lo general, se asume que un país “desarrollado” es un país cuyo PIB se desglosa por sectores del siguiente modo: 3% de agricultura, 20% de industria y 77% de servicios.

En última instancia, se entiende por crecimiento económico el aumento sostenido del PIB real (el PIB real, a diferencia del PIB nominal, no tiene en cuenta el efecto de la inflación, o sea, del aumento de precios), siendo su reverso la recesión económica, que consistiría en la contracción del PIB durante dos trimestres consecutivos. No debemos confundir esto último con desarrollo económico, el cual remite al aumento del PIB per cápita. Por lo demás, el déficit del Estado sería la diferencia entre los ingresos totales y los gastos totales, mientras que la deuda pública refiere al pasivo total del Estado para con los mercados.

Estos indicadores, que son los más usados en economía, son indicadores macroeconómicos, esto es, expresan magnitudes económicas a nivel de Estado, por lo que no reflejan otro tipo de cuestiones a menor escala. Además, otra serie de indicadores como el Coeficiente de Gini –que mide la distribución de la riqueza entre la población–, o la pobreza relativa (vivir con menos del 40% de la renta mediana del país) y la pobreza extrema (menos de 1 o 2 euros al día) se hacen cada vez más relevantes para entender la realidad económica, por no hablar del desarrollo humano, el índice de satisfacción de necesidades básicas, índices de todo tipo desagregados por sexo, índices de pobreza energética y otras fisonomías de la pobreza, etc.

Aún así, ningún índice podrá medir determinadas realidades humanas que, a pesar de los avances técnicos y metodológicos, se resisten a ser captadas por una simple cifra o unidad.

Indicadores básicos en economía- Artículo La Separata Noviembre 2016

 

Para seguir leyendo: “Los diez indicadores más importantes, según Eurostat”, en BlogSalmón. Disponible en: http://www.elblogsalmon.com/indicadores-y-estadisticas/los-diez-indicadores-importantes-segun-eurostat

 

Foto de perfil de Daniel Peres

Daniel Peres, autor del artículo Indicadores básicos en economía- Artículo La Separata Noviembre 2016

Daniel Peres es Licenciado en Filosofía, Graduado en Derecho (finalizando estudios) y Máster en Cooperación al desarrollo, gestión pública y de las ONGDs por la Universidad de Granada con calificación Matrícula de Honor. Ha sido Becario de Colaboración e Iniciación a la Investigación en el Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Granada. Profesor visitante en la Universidad Alas Peruanas y Universidad Nacional de Huancavelica (Perú). Colaborador en el proyecto de Investigación “La naturaleza humana y las pasiones: Razón, creencias y emociones en el conflicto de valores” (2012-2013), Ministerio de Ciencia e Innovación – Plan Nacional I+D+i (FFI2010-16650). Traductor en el Grupo de Investigación “Antropología y Filosofía” (SEJ126). Correo electrónico: peres@correo.urg.es

 

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