No. 4- ENTRE ZOMBIES, EPIDEMIAS Y BIOLOGÍA, TODO VALE


Desde hace unos años la industria cinematográfica se ha aprovechado de las historias de apocalipsis zombies e infecciones víricas para estrenar cientos de películas y series que han cosechado un enorme éxito como Resident Evil, World War Z o The Walking Dead.

biohazard

El concepto es sencillo, un microorganismo, ya sea un virus, hongo o protistas, anula la voluntad del sujeto infectado así como sus instintos más básicos de supervivencia, obligándolo a atacar a sus congéneres con lo que consigue su diseminación de modo que sea rápida y eficiente.

Por un lado, siempre me ha parecido bastante tremendista la forma de tratar el tema llegando al punto de que el virus sea capaz de mantener vivo al individuo así le disparen durante media hora o incluso llegando a resucitar a los muertos; por otro lado siempre he creído en que lo que podamos pensar o imaginar, la naturaleza ya lo ha puesto en práctica y que la vida no tiene barreras, creando las interacciones más increíbles entre distintas especies.

 

Los hongos, que para la mayoría de nosotros son esos organismos que se quedan a medio camino entre los animales y las plantas, sin ser ni una cosa ni otra, y que solo nos acordamos de ellos cuando nos tenemos que poner las chanclas para meternos en la ducha de las piscinas o gimnasios, pueden ser mucho más activos y agresivos de lo que creemos. Cordyceps Unilateralis es uno de ellos. Se trata de un hongo que infecta a hormigas. Nada impresionante hasta aquí, pero la realidad es que si la colmena se percata de que algún individuo está infectado por este hongo lo “capturan y expulsan” llevándoselo lo más lejos de la colmena que sea posible.

 

¿Por qué es necesario exiliar a los individuos infectados? ¿Qué les ocurre?

 

El hongo infecta a una hormiga y mediante modificaciones en el sistema nervioso de éstas, las cuales aún no se conocen con exactitud, produce cambios conductuales en la hormiga haciendo que se dirija a lo más alto de una rama o planta para que una vez allí clave sus maxilares en el tallo y de esa forma quedarse bien sujeta. A continuación, el hongo consume a la hormiga para poder crecer, dejando solo su exoesqueleto, en el cual crea un agujero en la zona de la cabeza por el cual poder desarrollarse.

hormiga

Así pues empieza a crecer un filamento que se irgue desde la cabeza y va ascendiendo hasta alcanzar una determinada altura. Del ápice de este filamento comienzan a desprenderse miles de esporas que intentarán infectar a nuevas hormigas, de ahí la necesidad del hongo de que el insecto se encuentre en un lugar elevado, para aumentar el área de dispersión de las esporas y este a su vez el motivo por el cual las demás hormigas tienen que alejar a las hormigas infectadas lo máximo posible.

 

En este caso se producen únicamente cambios conductuales y anulación del instinto de supervivencia, pero en otros casos la cosa va más lejos y los parásitos pueden llegar a producir cambios en la fisiología del hospedador. El ejemplo más llamativo es el de un gusano que infecta caracoles, Leucochloridium paradoxum, que, al igual que en el caso anterior, doblega la voluntad de su víctima para que ésta suba a lo más alto de las plantas y así queden expuestas a cielo abierto de forma que sean vulnerables al ataque de las aves. Una vez ingerido el gusano a través de la ingesta del caracol infectado, éste es dispersado mediante las heces del pájaro. La cuestión es que no solo cambia la conducta del caracol, sino que también modifica su cuerpo para que sus antenas parezcan gusanos y así hacerlos más tentadores para los pájaros.

caracol

Caracol con una antena modificada y otra sin modificar

 

 

 

 

 

El lector podría pensar que si bien los organismos expuestos poseen mecanismos de dispersión y ciclos de vidas fuera de lo habitual, no dejan de infectar únicamente insectos y otros organismos que distan mucho de ser mamíferos como nosotros…  gracias a Dios existe Toxoplasma gondii. Este protista infecta y se reproduce en el estómago de los gatos, sale junto con las heces y a partir de ahí se infectan los roedores que al ser cazados por otros gatos cierran el ciclo de vida de este protista. La cuestión está en que este parásito es capaz de modificar la bioquímica cerebral de los roedores para que dejen de sentir miedo, de forma que se vuelven temerarios. ¿Por qué es importante para el Toxoplasma gondii que los roedores no tengan miedo? Sencillo, si éstos no tienen miedo no huyen ante las amenazas y por lo tanto tampoco de los gatos por lo que serán cazados con mayor facilidad, así los parásitos vuelven al gato con mayor facilidad y eficiencia.

 

Un ratón no es una persona, cierto, pero también es cierto que el Toxoplasma gondii puede infectar, y de hecho infecta, a humanos, aunque a no ser que se trate de una mujer embaraza, en cuyo caso el feto podría sufrir graves daños, la infección humana por parte de Toxoplasma gondii no entraña grandes riesgos, pero lo increíble del tema es que existen evidencias de que los cambios cerebrales que se producen en los ratones también se producen en los humanos. En nuestro caso no perdemos el miedo, pero cuanto más tiempo pasa una persona infectada por Toxoplasma gondii más disminuyen los niveles de ansiedad y más evidentes son los cambios de personalidad haciendo que estas personas se tornen mucho más sociables y desinhibidas.

 

Por último hablemos de virus. En concreto de Lyssavirus, de la familia Rhabdoviridae, más conocido como el virus de la rabia. Todos conocemos esta enfermedad que vuelve agresivo al infectado y que se transmite mediante las mordeduras (no sé si se nota por dónde van los tiros…). Lo cierto es que esta enfermedad está casi erradicada y además, que se produzca una mutación puntual en un microorganismo que lo convierta en altamente infectivo hasta el punto de que se convierta en una epidemia a nivel global casi nunca ocurre.

 

Sí, eso es, casi nunca… Entre 1917 y 1928 se produjo una misteriosa epidemia a nivel global llamada Encefalitis letárgica. Causó millones de muertes y los que sobrevivieron quedaron sumidos en un estado de semi-inconsciencia del que despertaron 30 años más tarde al ser tratados con L-dopa (un fármaco contra el Parkinson). No se conoce la causa de la epidemia aunque se cree que una mutación en una bacteria del género streptococus, que normalmente solo produce molestias de garganta, fue la causante. Y así, tan misteriosamente como apareció, se desvaneció.

 

Cambios de conducta, anulación de los instintos más básicos, modificaciones fisiológicas y epidemias globales que aparecen de un día para otro…  todo vale, todo puede ocurrir y ahora cada uno debe sacar sus propias conclusiones y pensar qué es película, qué es realidad y qué es posible. La vida no tiene límites y por ende, la biología, ciencia que intenta entenderla y comprenderla, tampoco.

 

Luís

Escrito por Luis Coronel Serrano, Licenciado en Ciencias Biológicas, Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico y estudiante de Medicina.

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Zombies, epidemias y biología

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